ESTRASBURGO/BRUSELAS.- El presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, propuso la aplicación de un impuesto sobre las transacciones financieras en la Unión Europea (UE), que permitiría recaudar hasta 55.000 millones de euros al año. No obstante, la iniciativa del portugués está destinada al naufragio. "Es una cuestión de justicia", subrayó Barroso ante el Parlamento Europeo en Estrasburgo en su discurso anual sobre el estado de la Unión, el cual -según las propias palabras del político luso- atraviesa una grave crisis de confianza. "Nos enfrentamos al mayor desafío que ha conocido nuestra Unión en toda su historia. Se trata de una crisis financiera, económica y social, pero también una crisis de confianza, respecto a nuestros líderes, a la propia Europa y a la capacidad de encontrar soluciones", alertó Barroso, al tiempo que hizo un canto al "europeísmo", en momentos de especial baja autoestima de los ciudadanos de la Europa unida.
No obstante, su proyecto de tasa financiera es más un mensaje político de solidaridad en tiempos de fuerte crisis que una idea con visos de concretarse, dada la oposición férrea del Reino Unido.
"Si nuestros agricultores, si todos los sectores de la economía, desde la industria a los servicios, hacen su contribución a la sociedad, el sector bancario debe también aportar la suya", comentó Barroso, en una encendida intervención ante el pleno del Parlamento Europeo. (DPA)
No obstante, su proyecto de tasa financiera es más un mensaje político de solidaridad en tiempos de fuerte crisis que una idea con visos de concretarse, dada la oposición férrea del Reino Unido.
"Si nuestros agricultores, si todos los sectores de la economía, desde la industria a los servicios, hacen su contribución a la sociedad, el sector bancario debe también aportar la suya", comentó Barroso, en una encendida intervención ante el pleno del Parlamento Europeo. (DPA)